Contrastando mis respuestas de la evaluación de LIN con las de Andrés me doy cuenta que una parte importante de ser docente es tener la capacidad de poner limites y a la vez ser una mano amiga que acompaña y apoya los procesos de educación. Por un lado Andrés se enfrenta a una inquietud típica de los alumnos adolescentes mientras yo, me enfrento cada día a chicos que no moderan de manera adecuada sus habilidades sociales pero al final siempre es lo mismo… Por favor NO, pero porque existen principios y razones que deben respetar e incluir en sus marco referencial de habilidades sociales.
De este modo aparece inevitablemente la labor educadora-moral o quizás ética de los docentes, labor que siempre escucho que no debemos realizar, pero que no podemos evitar… cada vez que uno de nuestros alumnos traspasa el limite de las habilidades sociales bien practicadas debemos ser la barrera social que los ayude a entrar nuevamente en el parámetro adecuado, pero NO porque así estén mas tranquilos en el aula o se comporten mejor en nuestras asignaturas sino que porque si no somos nosotros la barrera, será la sociedad del día a día la que los va a señalar y los va a marginar por no ser adecuados a la hora de convivir en sociedad y eso puede repercutir de manera mas grave en ellos que un pequeño
“por favor NO lo hagas porque te puede traer problemas o porque no corresponde a esta etapa que estas viviendo”
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